El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual Y asÃ, esta alma enamorada que con más codicia que al dinero le busca, pues todas las cosas tiene dejadas y a sà misma por él, parece que a estos ruegos tan encendidos le hizo Dios alguna presencia de sà espiritual, en la cual le mostró algunos profundos visos de su divinidad y hermosura, con que la aumentó mucho más el deseo de verle y fervor. Porque, asà como suelen echar agua en la fragua para que se encienda y afervore más el fuego, asà el Señor suele hacer con algunas de estas almas, que andan con estas calmas de amor, dándoles algunas muestras de su excelencia para afervorarlas más, y asà irlas más disponiendo para las mercedes que les quiere hacer después. Y asÃ, como el alma echó de ver y sintió por aquella presencia oscura aquel sumo bien y hermosura encubierta allÃ, muriendo en deseo por verla, dice la canción que se sigue:
Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.
