El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual Dice, pues, ahora el alma a la fe; ¡oh, si en esos tus semblantes plateados (que son los artículos ya dichos), con que tienes cubierto el oro de los divinos rayos (que son los ojos deseados, que añade luego, diciendo):
Formases de repente los ojos deseados!
5. Por los ojos entiende, como dijimos, los rayos y verdades divinas, las cuales, como también habernos dicho, la fe nos las propone en sus artículos cubiertas e informes. Y así es como si dijera: ¡Oh, si esas verdades que, informe y oscuramente me enseñas encubiertas en tus artículos de fe, acabases ya de dármelas clara y formadamente descubiertas en ellos, como lo pide mi deseo! Y llama aquí ojos a estas verdades por la grande presencia que del Amado siente, que le parece la está ya siempre mirando; por lo cual dice:
Que tengo en mis entrañas dibujados.