El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual Pero, como Dios, por su inmensa piedad, conforme a las tinieblas y vacíos del alma son también las consolaciones y regalos que hace, porque sicut tenebrae eius, ita et lumen eius (Sal. 148, 12), porque en ensalzarlas y glorificarlas las humilla y fatiga, de esta manera envió al alma entre estas fatigas ciertos rayos divinos de sí con tal gloria y fuerza de amor que la conmovió toda y todo el natural la desencajó. Y así, con gran temor y pavor natural dijo al Amado el principio de la siguiente canción, prosiguiendo el mismo Amado lo restante de ella.
¡Apártalos, Amado,
que voy de vuelo!
Esposo
Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma
al aire de tu vuelo, y fresco toma.
