El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 1+. Para más noticia de la canción que se sigue, conviene aquà advertir que las ausencias que padece el alma de su Amado en este estado de desposorio espiritual son muy aflictivas, y algunas son de manera que no hay pena que se le compare. La causa de esto es que, como el amor que tiene a Dios en este estado es grande y fuerte, atorméntale grande y fuertemente en la ausencia. Y añádese a esta pena la molestia que a este tiempo recibe en cualquiera manera de trato o comunicación de las criaturas, que es muy grande; porque, como ella está con aquella gran fuerza de deseo abisal por la unión con Dios, cualquiera entretenimiento le es gravÃsimo y molesto; bien asà como a la piedra, cuando con grande Ãmpetu y velocidad va llegando hacia su centro, cualquiera cosa en que topase y la entretuviese en aquel vacÃo le serÃa muy violenta. Y como está ya el alma saboreada con estas dulces visitas, sonle más deseables sobre el oro (Sal. 18, 11) y toda hermosura. Y por eso, temiendo el alma mucho carecer, aun por un momento, de tan preciosa presencia, hablando con la sequedad y con el espÃritu de su Esposo, dice esta canción:
Detente, cierzo muerto;
ven, austro, que recuerdas los amores
aspira por mi huerto,
y corran sus olores,
y pacerá el Amado entre las flores.
