El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 1+. Tanto era el deseo que el Esposo tenÃa de acabar de libertar y rescatar esta su Esposa de las manos de la sensualidad y del demonio, que, ya que lo ha hecho, como lo ha hecho aquÃ, de la manera que el buen Pastor se goza con la oveja sobre sus hombros, que habÃa perdido y buscado por muchos rodeos (Lc. 15, 5), y como la mujer se alegra con la dracma en las manos, que para hallarla habÃa encendido la candela y trastornado toda la casa, llamando a sus amigos y vecinos, se regracia con ellos, diciendo: Alegraos conmigo, etc. (Lc. 15, 9), asà este amoroso Pastor y Esposo del alma es admirable cosa de ver el placer que tiene y gozo de ver al alma ya asà ganada y perfeccionada, puesta en sus hombros y asida con sus manos en esta deseada junta y unión.
Y no sólo en sà se goza, sino que también hace participantes a los ángeles y almas santas de su alegrÃa, diciendo como en los Cantares (3, 11): Salid, hijas de Sión, y mirad al rey Salomón con la corona que le coronó su madre el dÃa de su desposorio y en el dÃa de la alegrÃa de su corazón, llamando al alma en estas dichas palabras su esposa y la alegrÃa de su corazón, trayéndola ya en sus brazos y procediendo con ella como esposo de su tálamo (Sal. 18, 6). Todo lo cual da él a entender en la siguiente canción.
Entrado se ha la Esposa
en el ameno huerto deseado,
