El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual que cesen vuestras iras,
y no toquéis al muro,
porque la Esposa duerma más seguro.
22 Entrado se ha la Esposa
en el ameno huerto deseado,
y a su sabor reposa
el cuello reclinado
sobre los dulces brazos del Amado.
23 Debajo del manzano,
allí conmigo fuiste desposada,
allí te di la mano,
y fuiste reparada
donde tu madre fuera violada.
Esposa
24 Nuestro lecho florido,
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido,
de paz edificado,
de mil escudos de oro coronado.
25 A zaga de tu huella
las jóvenes discurren al camino,
al toque de centella,
al adobado vino,
emisiones de bálsamo divino.
26 En la interior bodega
de mi Amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,