El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual Esta suavidad y rastro que Dios deja de sí en el alma, grandemente la aligera y hace correr tras de él; porque entonces el alma muy poco o nada es lo que trabaja de su parte para andar este camino; antes es movida y atraída de esta divina huella de Dios, no sólo a que salga, sino a que corra de muchas maneras, como habernos dicho, al camino. Que por eso, la Esposa en los Cantares (1, 3) pidió al Esposo esta divina atracción, diciendo: Trahe me; post te curremus in odorem unguentorum tuorum, esto es: Atráeme tras de ti, y correremos al olor de tus ungüentos. Y después que le dio este divino olor, dice: In odorem unguentorum tuorum currimus, adolescentulae dilexerunt te nimis; quiere decir: Al olor de tus ungüentos corremos; las jóvenes te amaron mucho. Y David (Sal. 118, 32) dice: El camino de tus mandamientos corrí cuando dilataste mi corazón.
Al toque de centella,
al adobado vino,
emisiones de bálsamo divino.