El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 1+. ¡Cuál, pues, entenderemos que estará la dichosa alma en este florido lecho, donde todas estas dichas cosas y muchas más pasan, en el cual por reclinatorio tiene al Esposo Hijo de Dios y por cubierta y tendido la caridad y amor del mismo Esposo! De manera que de cierto puede decir las palabras de la Esposa, que dice (Ct. 2, 6): Su siniestra debajo de mi cabeza. Por lo cual con verdad se podrá decir que esta alma está aquà vestida de Dios y bañada en divinidad; y no como por cima, sino que en los interiores de su espÃritu, estando revertida en deleites divinos, con hartura de aguas espirituales de vida, experimenta lo que David dice (Sal. 35, 9-10) de los que asà están allegados a Dios, es a saber: Embriagarse han de la grosura de tu casa, y con el torrente de tu deleite darles has a beber; porque cerca de ti está le fuente de vida. ¡Qué hartura será, pues, ésta del alma en su ser, pues la bebida que le dan no es menos que un torrente de deleite! El cual torrente es el EspÃritu Santo, porque, como dice san Juan (Ap. 22, 1), él es el rÃo resplandeciente de agua viva que nace de la silla de Dios y del Cordero, cuyas aguas, por ser ellas amor Ãntimo de Dios, Ãntimamente infunden al alma y le dan a beber este torrente de amor, que, como decimos, es el EspÃritu de su Esposo que se le infunde en esta unión; y por eso ella, con grande abundancia de amor, canta esta canción:
