El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 32 Cuando tú me mirabas
su gracia en mí tus ojos imprimían;
por eso me adamabas,
y en eso me decían
los míos adorar lo que en ti vían.
33 No quieras despreciarme
que, si color moreno en mí hallaste,
ya bien puedes mirarme
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mí dejaste.
Esposo
34 La blanca palomica
al arca con el ramo se ha tornado;
y ya la tortolica
al socio deseado
en las riberas verdes ha hallado.
35 En soledad vivía,
y en soledad ha puesto ya su nido;
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido.
Esposa
36 Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte y al collado,
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura.