El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 2+. ¿Qué sentirá, pues, el alma aquÃ, entre tan soberanas mercedes? ¡Cómo se derretirá en amor! ¡Cómo agradecerá ella, viendo estos pechos de Dios abiertos para sà con tan soberano y largo amor! Sintiéndose puesta entre tantos deleites, entrégase toda a sà misma a él, y dale también sus pechos de su voluntad y amor, y sintiéndolo y pasando en su alma al modo que la Esposa lo sentÃa en los Cantares (7, 10-12), hablando con su Esposo, en esta manera: Yo para mi Amado, y la conversión de él para mÃ. Ven, Amado mÃo; salgámonos al campo, moremos juntos en las granjas; levantémonos por la mañanica a las viñas y veamos si ha florecido la viña y si las flores paren frutos, si florecieron las granadas. Allà te daré mis pechos, esto es, los deleites y fuerza de mi voluntad emplearé en servicio de tu amor. Y por pasar asà estas dos entregas del alma y Dios en esta unión, las refiere ella en la siguiente canción, diciendo:
Allà me dio su pecho,
allà me enseñó ciencia muy sabrosa;
y yo le di de hecho
a mÃ, sin dejar cosa:
allà le prometà de ser su Esposa.
