El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 7. Porque, asà como la desposada no pone en otro su amor ni su cuidado ni su obra fuera de su Esposo, asà el alma en este estado no tiene ya ni afectos de voluntad, ni inteligencias de entendimiento, ni cuidado ni obra alguna que todo no sea inclinado a Dios, junto con sus apetitos, porque está como divina, endiosada; de manera que aun hasta los primeros movimientos no tiene contra lo que es la voluntad de Dios, en todo lo que ella puede entender. Porque, asà como un alma imperfecta tiene muy ordinariamente a lo menos primeros movimientos inclinados a mal, según el entendimiento y según la voluntad y memoria, y apetitos e imperfecciones también, asà el alma de este estado según el entendimiento y voluntad y memoria, y apetitos, en los primeros movimientos de ordinario se mueve e inclina a Dios por la grande ayuda y firmeza que tiene ya en Dios y perfecta conversión al bien. Todo lo cual dio bien a entender David (Sal. 61, 2-3) cuando dijo, hablando de su alma, en este estado: ¿Por ventura no estará mi alma sujeta a Dios? SÃ; porque de él tengo yo mi salud, y porque él es mi Dios y mi Salvador, recibidor mÃo, no tendré más movimiento. En lo que dice recibidor mÃo, da a entender que por estar su alma recibida en Dios y unida cual aquà decimos, no habÃa de tener ya más movimiento contra Dios.