El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual Adviertan, pues, aquà los que son muy activos, que piensan ceñir al mundo con sus predicaciones y obras exteriores, que mucho más provecho harÃan a la Iglesia y mucho más agradarÃan a Dios, dejado aparte el buen ejemplo que de sà darÃan, si gastasen siquiera la mitadde ese tiempo en estarse con Dios en oración, aunque no hubiesen llegado a tan alta como ésta. Cierto, entonces harÃan más y con menos trabajo con una obra que con mil, mereciéndolo su oración, y habiendo cobrado fuerzas espirituales en ella; porque de otra manera todo es martillar y hacer poco más que nada, y a veces nada, y aun a veces daño. Porque Dios os libre que se comience a envanecer la sal (Mt. 5, 13), que, aunque más parezca que hace algo por de fuera, en sustancia no será nada, cuando está cierto que las obras buenas no se pueden hacer sino en virtud de Dios.
4+. ¡Oh, cuánto se pudiera escribir aquà de esto!, mas no es de este lugar. Esto he dicho para dar a entender esta otra canción; porque en ella el alma responde por sà a todos aquellos que impugnan este santo ocio del alma y quieren que todo sea obrar, que luzca e hincha el ojo por de fuera, no entendiendo ellos la vena y raÃz oculta de donde nace el agua y se hace todo fruto, Y asÃ, dice la canción:
Pues ya si en el ejido
de hoy más no fuere vista ni hallada,
diréis que me he perdido;
