El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 2. Es propiedad del amor perfecto no querer admitir ni tomar nada para sÃ, ni atribuirse a sà nada, sino todo al Amado; que esto aun en los amores bajos lo hay, cuánto más en el de Dios, donde tanto obliga la razón. Y, por tanto, porque en las dos canciones pasadas parece se atribuÃa a sà alguna cosa la Esposa, tal como decir que harÃa ella juntamente con el Esposo las guirnaldas y que se tejerÃan con el cabello de ella (lo cual es obra no de poco momento y estima), y después decir y gloriarse que el Esposo se habÃa prendado en su cabello y llagado en su ojo (en lo cual parece también atribuirse a sà misma gran merecimiento) quiere ahora en la presente canción declarar su intención y deshacer el engaño que en esto se puede entender, con cuidado y temor no se le atribuya a ella algún valor y merecimiento, y por eso se le atribuya a Dios menos de lo que se le debe y ella desea. Atribuyéndolo todo a él y regraciándoselo juntamente, le dice que la causa de prendarse él del cabello de su amor y llagarse del ojo de su fe, fue por haberle hecho la merced de mirarla con amor, en lo cual la hizo graciosa y agradable a sà mismo; y que por esa gracia y valor que de él recibió mereció su amor y tener valor ella en sà para adorar agradablemente a su Amado y hacer obras dignas de su gracia y amor. SÃguese el verso:
Cuando tú me mirabas,
