El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual Y la causa por que la adamó de esta manera tan estrecha, dice ella en este verso que era porque él quiso, con mirarla, darle gracia para agradarse de ella, dándole el amor de su cabello, y formándola con su caridad la fe de su ojo. Y asÃ, dice: por eso me adamabas; porque poner Dios en el alma su gracia es hacerla digna y capaz de su amor. Y asÃ, es tanto como decir: porque habÃas puesto en mà tu gracia, que eran prendas dignas de tu amor, por eso me adamabas, esto es, por eso me dabas más gracia. Esto es lo que dice san Juan (1, 16): Que da gracia por la gracia que ha dado, que es dar más gracia; porque sin su gracia no se puede merecer su gracia.
6*. Es de notar, para inteligencia de esto, que Dios, asà como no ama cosa fuera de sÃ, asà ninguna cosa ama más bajamente que a sÃ, porque todo lo ama por sÃ, y asà el amor tiene la razón del fin, de donde no ama las cosas por lo que ellas son en sÃ. Por tanto, amar Dios al alma es meterla en cierta manera en sà mismo, igualándola consigo, y asÃ, ama al alma en sà consigo con el mismo amor que él se ama. Y por eso en cada obra, por cuanto la hace en Dios, merece el alma el amor de Dios; porque, puesta en esta gracia y alteza, en cada obra merece al mismo Dios. Y, por eso, dice luego:
Y en eso merecÃan.