El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 2+. Acordándose, pues, el alma aquà de todas estas misericordias recibidas y viéndose puesta junto al Esposo con tanta dignidad, gózase grandemente con deleite de agradecimiento y amor, ayudándole mucho para esto la memoria de aquel primer estado suyo tan bajo y tan feo, que no sólo no merecÃa ni estaba para que la mirara Dios, mas ni aun para que tomara en la boca su nombre, según él lo dice por el profeta David (Sal. 15, 4). De donde, viendo que de su parte ninguna razón hay ni la puede haber para que Dios la mirase y engrandeciese, sino sólo de parte de Dios, y ésta es su bella gracia y mera voluntad, atribuyéndose a sà su miseria y al Amado todos los bienes que posee, viendo que por ellos ya merece lo que no merecÃa, toma ánimo y osadÃa para pedirle la continuación de la divina unión espiritual, en la cual se le vayan multiplicando las mercedes; todo lo cual da ella a entender en la siguiente canción.
No quieras despreciarme,
que si color moreno en mà hallaste,
ya bien puedes mirarme
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mà dejaste.
