El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 7*. Lo que ha dicho el alma en los dos versos antecedentes es para dar a entender lo que dice san Juan en el Evangelio (1, 16), es a saber, que Dios da gracia por gracia, porque, cuando Dios ve al alma graciosa en sus ojos, mucho se mueve a hacerla más gracia, por cuanto en ella mora bien agradado. Lo cual conociendo Moisés (Ex. 33, 12-13), pidió a Dios más gracia, queriéndole obligar por la gracia que ya de él tenÃa, diciendo a Dios: Tú dices que me conoces de nombre y que he hallado gracia delante de ti: pues luego si he hallado gracia en tu presencia, muéstrame tu cara, para que te conozca y halle gracia delante de tus ojos. Y porque con esta gracia ella está delante de Dios engrandecida, honrada y hermoseada, como habernos dicho, por eso es amada de él inefablemente. De manera que, si antes que estuviese en su gracia por sà sólo la amaba, ahora que ya está en su gracia, no sólo la ama por sÃ, sino también por ella; y asÃ, enamorado de su hermosura, mediante los efectos y obras de ella, ahora sin ellos, siempre le va él comunicando más amor y gracias, y como la va honrando y engrandeciendo más, siempre se va más prendando y enamorando de ella. Porque asà lo da Dios a entender, hablando con su amigo Jacob por IsaÃas (43, 4), diciendo: Después que en mis ojos eres hecho honrado y glorioso, yo te he amado; lo cual es tanto como decir: después que mis ojos te dieron gracia por su vista, por la cual te hiciste glorioso y digno de honra en mi presencia, has merecido más gracia de mercedes mÃas. Porque amar Dios más, es hacer más mercedes.