El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 6*. Pero, viniendo a la declaración, veamos qué día sea aquel otro que aquí dice, y qué es aquel aquello, que en él le dio Dios, y se lo pide para después en la gloria. Por aquel otro día entiende el día de la eternidad de Dios, que es otro que este día temporal; en el cual día de la eternidad predestinó Dios al alma para la gloria, y en eso determinó la gloria que le había de dar, y se la tuvo dada libremente sin principio antes que la criara. Y de tal manera es ya aquello de la tal alma propio, que ningún caso ni contraste alto ni bajo bastará a quitárselo para siempre, sino que aquello para que Dios la predestinó sin principio vendrá ella a poseer sin fin. Y esto es aquello que dice le dio el otro día, lo cual desea ella poseer ya manifiestamente en gloria.
¿Y qué será aquello que allí le dio? Ni ojo lo vio, ni oído lo oyó, ni en corazón de hombre cayó, como dice el Apóstol (1 Cor. 2, 9). Y otra vez dice Isaías (64, 4): Ojo no vio, Señor, fuera de ti, lo que aparejaste, etc. Que, por no tener ello nombre, lo dice aquí el alma aquello. Ello, en fin, es ver a Dios; pero qué le sea al alma ver a Dios, no tiene nombre más que aquello.