El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 1. Por cuanto estas canciones, religiosa Madre, parecen ser escritas con algún fervor de amor de Dios, cuya sabidurÃa y amor es tan inmenso, que, como se dice en el libro de la SabidurÃa (8, 1), toca desde un fin hasta otro fin, y el alma que de él es informada y movida, en alguna manera esa misma abundancia e Ãmpetu lleva en su decir, no pienso yo ahora declarar toda la anchura y copia que el espÃritu fecundo del amor en ellas lleva; antes serÃa ignorancia pensar que los dichos de amor en inteligencia mÃstica, cuales son los de las presentes canciones, con alguna manera de palabras se puedan bien explicar; porque el EspÃritu del Señor que ayuda nuestra flaqueza, como dice san Pablo (Rm. 8, 26), morando en nosotros, pide por nosotros con gemidos inefables lo que nosotros no podemos bien entender ni comprehender para lo manifestar. Porque ¿quién podrá escribir lo que a las almas amorosas, donde él mora, hace entender? Y ¿quién podrá manifestar con palabras lo que las hace sentir? Y ¿quién, finalmente, lo que las hace desear? Cierto, nadie lo puede; cierto, ni ellas mismas por quien pasa lo pueden. Porque ésta es la causa por que con figuras, comparaciones y semejanzas, antes rebosan algo de lo que sienten y de la abundancia del espÃritu vierten secretos misterios, que con razones lo declaran.
