El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 21*. Y eras ido, como si dijera: al tiempo que quise comprehender tu presencia, no te hallé y quedéme desasida de lo uno y sin asir lo otro, penando en los aires de amor sin arrimo de ti y de mí. Esto que aquí llama el alma salir para ir a buscar el Amado, llama la Esposa en los Cantares (3, 2; 5, 7) levantar, diciendo: Levantarme he y buscaré al que ama mi alma, rodeando la ciudad, por los arrabales y las plazas. Busquéle, dice, y no le hallé, llagáronme. Levantarse el alma Esposa, se entiende allí, hablando espiritualmente, de lo bajo a lo alto, que es lo mismo que aquí dice el alma salir, esto es: de su modo y amor bajo al alto amor de Dios.
Pero dice allí la Esposa que quedó llagada, porque no le halló; y aquí el alma también dice que está herida de amor, y la dejó así.
Por eso, el enamorado vive siempre penado en la ausencia, porque él está ya entregado al que ama, esperando la paga de la entrega que ha hecho, y es la entrega del Amado a él, y todavía no se le da; y estando ya perdido a todas las cosas y a sí mismo por el Amado, no ha hallado la ganancia de su pérdida, pues carece de la posesión del que ama su alma.