El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 7*. Estas tres maneras de necesidades representó también Jeremías a Dios en los Trenos (3, 19), diciendo: Recuérdate de mi pobreza y del ajenjo y de la hiel. La pobreza se refiere al entendimiento, porque a él pertenecen las riquezas de la sabiduría del Hijo de Dios, en el cual, como dice san Pablo (Col. 2, 3), están encerrados todos los tesoros de Dios. El ajenjo, que es yerba amarguísima, se refiere a la voluntad, porque a esta potencia pertenece la dulzura de la posesión de Dios, de la cual careciendo se queda con amargura. Y que la amargura pertenezca a la voluntad espiritualmente, se da a entender en el Apocalipsis (10, 9) cuando el ángel dijo a san Juan que, en comiendo aquel libro, le haría amargar el vientre, entendiendo allí por vientre la voluntad. La hiel se refiere no sólo a la memoria, sino a todas las potencias y fuerzas del alma, porque la hiel significa la muerte del alma, según da a entender Moisés, hablando con los condenados en el Deuteronomio (32, 33), diciendo: Hiel de dragones será el vino de ellos y veneno de áspides insanable; lo cual significa allí el carecer de Dios, que es muerte del alma. Estas tres necesidades y penas están fundadas en las tres virtudes teologales, que son: fe, caridad y esperanza, las cuáles se refieren a las tres dichas potencias, por el orden que aquí se ponen: entendimiento, voluntad, y memoria.