El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 2+. Bien da a entender aquà el alma que para hallar a Dios de veras no basta sólo orar con el corazón y la lengua, ni tampoco ayudarse de beneficios ajenos, sino que también, junto con eso, es menester obrar de su parte lo que en sà es. Porque más suele estimar Dios una obra de la propia persona, que muchas que otras hacen por ella. Y, por eso, acordándose aquà el alma del dicho del Amado, que dice: Buscad y hallaréis (Lc. 11, 9), ella misma se determina a salir, de la manera que arriba habemos dicho, a buscarle por la obra, por no se quedar sin hallarle, como muchos que no querrÃan que les costase Dios más que hablar, y aun eso mal; y por él no quieren hacer casi cosa que les cueste algo, y algunos aun no levantarse de un lugar de su gusto y contento por él, sino que asà se les viniese el sabor de Dios a la boca y al corazón, sin dar paso y mortificarse en perder alguno de sus gustos, consuelos y quereres inútiles.
Pero hasta que de ellos salgan a buscarle, aunque más voces den a Dios, no le hallarán; porque asà le buscaba la Esposa en los Cantares, y no le halló hasta que salió a buscarle; y dÃcelo por estas palabras (3, 1): En mi lecho, de noche busqué al que ama mi alma; busquéle y no le hallé; levantarme he y rodearé la ciudad: por los arrabales y las plazas buscaré al que ama mi alma. Y, después de haber pasado algunos trabajos, dice (3, 4) que le halló.