El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 2*. Como las criaturas dieron al alma señas de su Amado, mostrándole en sà rastro de su hermosura y excelencia, aumentósele el amor y, por consiguiente, le creció el dolor de la ausencia, porque cuanto más el alma conoce a Dios, tanto más le crece el apetito y pena por verle. Y, como ve que no hay cosa que pueda curar su dolencia sino la presencia y vista de su Amado, desconfiada de cualquier otro remedio, pÃdele en esta canción la entrega y posesión de su presencia, diciendo que no quiera de hoy más entretenerla con otras cualesquier noticias y comunicaciones suyas y rastros de su excelencia, porque éstas (más) le aumentan las ansias y el dolor que satisfacen a su voluntad y deseo; la cual voluntad no se contenta y satisface con menos que su vista y presencia; por tanto, que sea él servido de entregarse a ella ya de veras en acabado y perfecto amor. Y asÃ, dice:
¡Ay, quién podrá sanarme!
3. Como si dijera: entre todos los deleites del mundo y contentamientos de los sentidos y gustos y suavidad del espÃritu, cierto, nada podrá sanarme, nada podrá satisfacerme. Y pues asà es,
acaba de entregarte ya de vero.
