El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual La primera se llama herida, la cual es más remisa y más brevemente pasa, bien asà como herida, porque de la noticia que el alma recibe de las criaturas le nace, que son las más bajas obras de Dios. Y de esta herida, que aquà llamamos también enfermedad, habla la Esposa en los Cantares (5, 8), diciendo: Adiuro vos, filiae Ierusalem, si inveneritis dilectum meum ut nuntietis ei quia amore langueo, que quiere decir: Conjúroos, hijas de Jerusalén, que si halláredes a mi Amado, le digáis que estoy enferma de amor, entendiendo por las hijas de Jerusalén las criaturas.
3. La segunda se llama llaga, la cual hace más asiento en el alma que la herida, y por eso dura más, porque es como herida ya vuelta en llaga, con la cual se siente el alma verdaderamente andar llagada de amor. Y esta llaga se hace en el alma mediante la noticia de las obras de la Encarnación del Verbo y misterios de la fe; las cuales, por ser mayores obras de Dios y que mayor amor en sà encierran que las de las criaturas, hacen en el alma mayor efecto de amor; de manera que, si el primero es como herida, este segundo es ya como llaga hecha, que dura. De la cual hablando el Esposo en los Cantares (4, 9) con el alma dice: Llagaste mi corazón, hermana mÃa, llagaste mi corazón en el uno de tus ojos y en un cabello de tu cuello. Porque el ojo significa aquà la fe de la Encarnación del Esposo, y el cabello significa el amor de la misma Encarnación.