Cuadernos de notas
Cuadernos de notas Una piedra de buen tamaño, recién descubierta por las aguas, que estaba encaramada en el ángulo de un soto encantador, rodeada de plantas y flores de distintos colores en un camino pedregoso, miró al montón de piedras reunidas más abajo en el camino y comenzó a querer dejarse caer diciéndose a sà misma: «¿Qué hago yo aquà con estas plantas? Yo quiero vivir en compañÃa de mis hermanas». Y dejándose caer llegó a juntarse con las otras. Pasado algún tiempo se vio en constante peligro por las ruedas de los carros, las herraduras de los caballos y por los pies de los transeúntes. Una rodó sobre ella, otra la aplastó. Alguna vez se vio cubierta de lodo y de estiércol, mirando en vano al sitio de donde habÃa venido como un lugar solitario y tranquilo.
Asà sucede a aquellos que abandonando una vida de solitaria contemplación escogen en vivir en ciudades entre el ruido de la gente y rodeados de infinitos peligros.
La navaja.
Un dÃa la navaja, saliendo del mango que le servÃa de funda, se puso al sol y vio al sol reflejado en ella.