Cuadernos de notas
Cuadernos de notas Las manos y brazos en todos sus gestos deben poner de manifiesto lo más posible la intención del espÃritu que los mueve, ya que por medio de ellos, cualquiera que tenga sentido artÃstico, sigue las intenciones de la mente en todos sus movimientos. Los buenos oradores, cuando quieren persuadir de verdad a sus oyentes, procuran acompañar sus palabras con movimientos de manos y brazos, aunque algunos insensatos descuidan esta faceta y parecen estatuas en la tribuna, dando la impresión de que su voz sale de un tubo parlante. Esto, que es un gran defecto en el campo de la oratoria, se acentúa en el arte de la pintura. Si las figuras no son expresión de la vida que el autor quiere imprimir en ellas, aparecerán doblemente muertas: carentes de vida y de acción.
Volviendo a nuestro tema, representaremos y discutiremos diversas emociones: la angustia, el miedo repentino, el llanto, el arrebato, el deseo, el mandato, la negligencia, la solicitud y otras parecidas.
Un buen pintor tiene dos objetivos principales cuando pinta: el hombre y su espÃritu. El primero es fácil. El segundo es más complicado, porque tiene que representarlo por medio de movimientos corporales. El conocimiento de estos hay que adquirirlo observando al mudo, porque sus movimientos son más naturales que los de cualquiera otra persona normal.
