Ilión
Ilión Un ruido detrás de él lo sobresalta. Se gira para encontrarse cara a cara con un hombre de barba gris, sus ojos brillando con una intensidad casi inhumana. —Bienvenido a la verdad, Hockenberry —dice el hombre con una sonrisa irónica—. Espero que estés listo para elegir un bando, porque aquà nadie es inocente.
Hockenberry, con el peso de lo que acaba de ver, entiende algo crucial: esta guerra no es solo entre dioses y mortales. Es el choque de eras, de realidades, y él, un simple académico, podrÃa ser la clave para decidir quién prevalecerá.
Hockenberry sigue al hombre de barba gris a través de los oscuros corredores de la instalación en la que ha despertado. Las paredes están cubiertas de tecnologÃa que no comprende: pantallas que proyectan datos incomprensibles, luces parpadeantes que parecen observarlo. Siente que está atrapado en el corazón de algo mucho más grande de lo que jamás imaginó.
—¿Dónde estamos? —pregunta, su voz apenas un susurro. El hombre se detiene y lo mira por encima del hombro. —Estamos donde todo comenzó… y donde todo terminará.
