La inteligencia emocional
La inteligencia emocional El egoísmo, la mezquindad, la agresividad no son solo fallas de formación ética, sino también carencias emocionales no atendidas. Una sociedad que descuida el desarrollo emocional de sus miembros está condenada a reproducir una cultura moralmente débil, inestable, fácilmente manipulable.
El verdadero civismo, la capacidad de convivir respetando al otro, nace del corazón tanto como de la razón. Y el cultivo del carácter no se logra con discursos, sino con el entrenamiento diario de las emociones.
El deterioro emocional no es un problema privado. Cuando las emociones se desbordan o se reprimen de forma crónica, el resultado no se queda en el ámbito individual: se proyecta hacia fuera y modela el rostro de la sociedad. El aumento de la violencia, la agresividad en las calles, los conflictos escolares, el estrés laboral, las rupturas familiares, los trastornos mentales, todo está conectado con un mismo núcleo invisible: la falta de inteligencia emocional.
