Pensar rápido, pensar despacio
Pensar rápido, pensar despacio Por ejemplo, se puede persuadir a alguien para que elija una alternativa simplemente cambiando el encuadre de la situación. Considere la siguiente pregunta: "¿Prefiere un tratamiento con una tasa de éxito del 90% o uno con una tasa de fracaso del 10%?". Aunque ambas descripciones son equivalentes, la primera enmarca el resultado en términos positivos, lo que genera una respuesta más favorable.
El efecto del marco también es evidente en cómo evaluamos riesgos. En una situación en la que se deben tomar medidas contra una enfermedad, las personas tienden a preferir opciones que garantizan la supervivencia (enmarcadas positivamente) sobre aquellas que destacan el número de muertes (enmarcadas negativamente), incluso cuando las probabilidades son idénticas.
Además, el marco afecta decisiones económicas y polÃticas. Por ejemplo, los consumidores están más dispuestos a pagar por "carne magra 90%" que por "carne con 10% de grasa". En polÃtica, un impuesto se acepta con mayor facilidad si se denomina "contribución" en lugar de "gravamen". Estas diferencias en el lenguaje no alteran los hechos, pero condicionan nuestras percepciones y elecciones.