Secretos
Secretos Sabina se encontraba frente a su espejo, ajustando un vestido negro de un corte impecable. El reflejo le devolvía la imagen de una mujer segura, aunque el peso de la llamada anónima seguía perforando su mente. Esa mañana, decidió enfrentar el peligro. Marcó el número que había quedado grabado en su teléfono, pero nadie respondió. Solo un mensaje: —Esto es solo el principio.
Mientras tanto, Jane recibía una noticia inesperada: uno de los episodios que escribió había sido aprobado sin cambios. En un mundo donde cada palabra era diseccionada y alterada, era un milagro. Sin embargo, su felicidad se vio empañada por la soledad que ahora invadía su vida. Esa noche, una videollamada con David reabrió viejas heridas. —¿Por qué sigues haciéndote esto, Jane? —preguntó David con voz dura. —Porque es lo único que me hace sentir viva —respondió ella, antes de cerrar la conexión.
Zack, por otro lado, estaba a punto de perder el control. Un tabloide había publicado una foto comprometedora de él con un asistente de producción, insinuando un romance que podía destrozar su imagen profesional. Cuando Mel lo confrontó, Zack negó todo, pero la duda quedó en el aire. —No me importa lo que hagas en tu tiempo libre, Zack, pero si afecta la producción, estarás acabado.