Secretos
Secretos Jane tragó sus lágrimas mientras ingresaba al set. No podía permitirse flaquear. Sus ideas eran brillantes, pero su inseguridad la hacía tambalear. Durante una reunión, Sabina la enfrentó. —¿Tú escribiste esta escena? —preguntó la actriz, sosteniendo el guion. —Sí. ¿Por qué? —respondió Jane, tratando de mantener la calma. —Porque es lo único decente que he leído esta semana. Haz que el resto esté al nivel. —Y se alejó, dejándola con una mezcla de alivio y presión.
En otra esquina del set, Gabrielle luchaba por mantener la compostura. El brillo de Hollywood empezaba a desvanecerse, y la ingenuidad que la había protegido comenzaba a ser su peor enemigo. Un productor insistía en reunirse con ella después del trabajo, sus intenciones apenas disfrazadas. Al compartir su incomodidad con Zack, él solo respondió: —Bienvenida al juego. Aprende a jugarlo o saldrás perdiendo.
Gabrielle se alejó con un nudo en la garganta, sintiéndose más sola que nunca. Sabina, quien había escuchado el intercambio, decidió intervenir. —No dejes que te quiebren. Usa tus miedos como un arma, no como una excusa. —Sabina la miró directamente a los ojos. Gabrielle no sabía si tomarlo como un consejo o una advertencia.