La vida de Ruben Dario escrita por el mismo
La vida de Ruben Dario escrita por el mismo COMO DEJO ESCRITO, con Lugones y Piñeiro Sorondo hablaba mucho sobre ciencias ocultas. Me habÃa dado desde hacÃa largo tiempo a esta clase de estudios, y los abandoné a causa de mi extremada nerviosidad y por consejo de médicos amigos. Yo habÃa, desde muy joven, tenido ocasión, si bien raras veces, de observar la presencia y la acción de las fuerzas misteriosas y extrañas que aún no han llegado al conocimiento y dominio de la ciencia oficial. En Caras y Caretas ha aparecido una página mÃa, en que narro cómo en la plaza de la catedral de León, en Nicaragua, una madrugada vi y toqué una larva, una horrible materialización sepulcral, estando en mi sano y completo juicio. También en La Nación, de Buenos Aires, he contado cómo en la ciudad de Guatemala tuve el anuncio psicofÃsico del fallecimiento de mi amigo el diplomático costarriqueño Jorge Castro Fernández, en los mismos momentos en que él morÃa en la ciudad de Panamá; y la pavorosa visión nocturna que tuvimos en San Salvador el escritor polÃtico Tranquilino Chacón, incrédulo y ateo; visión que nos llenó, más que de asombro, de espanto.
