La vida de Ruben Dario escrita por el mismo
La vida de Ruben Dario escrita por el mismo Amigos míos, entre ellos, principalmente el doctor Luis Debayle y don Francisco Castro, ministro de Hacienda, y el mismo ministro de Relaciones Exteriores, señor Gámez, pidieron al presidente la legación de España para mí. La unánime aprobación popular, el pedido de sus amigos, y su innegable buena voluntad, hicieron que el general Zelaya me nombrase ministro en Madrid; pero no sin que tuviese que luchar con intrigas palaciegas que hacían su sordo trabajo en contra, y esto a pesar de que la legación tenía un pobre y casi desdoroso presupuesto, que fue todavía mermado a la salida del señor Castro del Ministerio de Hacienda.