La vida de Ruben Dario escrita por el mismo
La vida de Ruben Dario escrita por el mismo A todo esto, el gobierno de Nicaragua, preocupado con sus políticas, se acordaba tanto de su legación en España como un calamar de una máquina de escribir… Y ahí mis apuros… No, no he de callar esto… Después de haber agotado escasas remesas de mis escasos sueldos, que según me ha dicho el general Zelaya tuvo que poner de su propio peculio, y cuando ya se me debía el pago de muchos meses, La Nación, de Buenos Aires, o, mejor dicho, mis pobres sesos, tuvieron que sostener, mala, pésimamente, pero en fin, sostener, la legación de mi patria nativa, la República de Nicaragua, ante su majestad el rey de España… En fin, para no tener que hacer las de cierto ministro, a quien los acreedores sitiaban en su casa de Villa y Corte, trasladé mi residencia a París, en donde ni tenía que aparentar, ni gastar nada diplomáticamente.