La vida de Ruben Dario escrita por el mismo
La vida de Ruben Dario escrita por el mismo En Cuba se embarcó Texifonte Gallego, que había sido secretario de ya no recuerdo qué capitán general. Texifonte, buen parlante, de grandes dotes para la vida, hizo carrera. ¡Ya lo creo que hizo carrera! ¡Hacíamos la travesía lo más gratamente posible, con cuantas ocurrencias imaginábamos y al amor de los espirituosos vinos de España! Nos ocurrió un curioso incidente. Estábamos en pleno océano, una mañanita, y el sirviente de mi camarote, llegó a despertarme: «Señorito, si quiere ver usted un náufrago que hemos encontrado, levántese pronto». Me levanté. La cubierta estaba llena de gente, y todos miraban a un punto lejano donde se veía una embarcación y en ella a un hombre de pie. El momento era emocionante. El vapor se fue acercando poco a poco para recoger al probable náufrago, cuando de pronto, y ya el sol salido, se oyó que aquel hombre con una gran voz preguntó en inglés: «¿En qué latitud y longitud estamos?».