La vida de Ruben Dario escrita por el mismo
La vida de Ruben Dario escrita por el mismo ERA EL ALMA DE LAS DELEGACIONES hispanoamericanas el general donjuán Riva Palacio, ministro de México, varón activo, culto y simpático. En la corte española el hombre tenÃa todos los merecimientos; imponÃa su buen humor y su actitud siempre laboriosa era por todos alabada. El general Riva Palacio habÃa tenido una gran actuación en su paÃs como militar y como publicista, y ya en sus últimos años fue enviado a Madrid, en donde vivÃa con esplendor, rodeado de amigos, principalmente funcionarios y hombres de letras. Se cuenta que algún incidente hubo en una fiesta de Palacio, con la reina regente doña MarÃa Cristina, pues ella no podÃa olvidar que el general Riva Palacio habÃa sido de los militares que tomaron parte en el juzgamiento de su pariente, el emperador Maximiliano; pero todo se arregló, según parece, por la habilidad de Cánovas del Castillo, de quien el mexicano era Ãntimo amigo.
TenÃa don Vicente, en la calle de Serrano, un palacete lleno de obras de arte y antigüedades, en donde solÃa reunir a sus amigos de letras, a quienes encantaba con su conversación chispeante y la narración de interesantes anécdotas. Era muy aficionado a las zarzuelas del género chico y frecuentaba, envuelto en su capa clásica, los teatros en donde habÃa tiples buenas mozas. Llegó a ser un hombre popular en Madrid, y cuando murió su desaparición fue sentida.
