Prosas profanas y otros poemas
Prosas profanas y otros poemas 
La espiga.
MIRA el signo sutil que los dedos del viento
Hacen al agitar el tallo que se inclina
Y se alza en una rítmica virtud de movimiento.
Con el áureo pincel de la flor de la harina
Trazan sobre la tela azul del firmamento
El misterio inmortal de la tierra divina
Y el alma de las cosas que da su sacramento
En una interminable frescura matutina.
Pues en la paz del campo la faz de Dios asoma.
De las floridas urnas místico incienso aroma
El vastor altar en donde triunfa la azul sonrisa;
Aún verde está y cubierto de flores el madero,
Bajo sus ramas llenas de amor pace el cordero
Y en la espiga de oro y luz duerme la misa.
La fuente.
Joven, te ofrezco el don de esta copa de plata
Para que un día puedas calmar la sed ardiente,
La sed que con fuego más que la muerte mata.
Mas debes abrevarte tan sólo en una fuente,
Otro agua que la suya tendrá que serte ingrata,
Busca su oculto origen en la gruta viviente
Donde la interna música de su cristal desata,
Junto al árbol que llora y la roca que siente.