Prosas profanas y otros poemas
Prosas profanas y otros poemas 
PADRE y maestro mágico, liróforo celeste
Que al instrumento olímpico y a la siringa agreste
Diste tu acento encantador;
¡Panida! Pan tú mismo, que coros condujiste
Hacia el propíleo sacro que amaba tu alma triste,
¡Al son del sistro y del tambor!
Que tu sepulcro cubra de flores Primavera,
Que se humedezca el áspero hocico de la fiera,
De amor si pasa por allí;
Que el fúnebre recinto visite Pan bicorne;
Que de sangrientas rosas el fresco Abril te adorne
Y de claveles de rubí.
Que si posarse quiere sobre la tumba el cuervo,
Ahuyenten la negrura del pájaro protervo,
El dulce canto de cristal
Que Filomena vierta sobre tus tristes huesos,
O la harmonía dulce de risas y de besos,
De culto oculto y florestal.
Que púberes canéforas te ofrenden el acanto,
Que sobre tu sepulcro no se derrame el llanto,
Sino rocío, vino, miel: