Prosas profanas y otros poemas
Prosas profanas y otros poemas De cadenas metálicas empuñan,
Y cuyo porte y músculos de Ares
Divinos dones son, pintada fiera
Que felino pezón nutrió en Hircania,
Con gesto heroico entre la turba rigen;
Y otros dos un leopardo cuyo cuello
Gracias de Flora ciñen y perfuman
Y cuyos ojos en las anchas cuencas
De furia henchidos sanguinosos giran.
Pétalos y uvas el sendero alfombran,
Y desde el campo azul do el Sagitario
De coruscantes flechas resplandece,
Las urnas de la luz la tierra bañan.

Pasó el tropel. En la cercana selva
Lúgubre resonaba el grito de Atis,
Triste pavor de la inviolada ninfa.
Deslizaba su paso misterioso
El apacible coro de las Horas.
Eco volvía la acordada queja
De la flauta de Pan. Joven gallardo,
Más hermoso que Adonis y Narciso,
Con el aire gentil de los efebos
Y la lira en las manos, al boscaje
Como lleno de luz se dirigía.
Amor pasó con su dorada antorcha.
Y no lejos del nido en que las aves,