Prosas profanas y otros poemas
Prosas profanas y otros poemas Armas ricas de Oriente— hermosos, parecidos
A los satanes verlenianos de Ecbatana,
Vienen también. Sus labios sensuales y encendidos,
De efebos criminales, son cual rosas sangrientas;
Sus puñales de piedras preciosas revestidos
—Ojos de víboras de luces fascinantes—
Al cinto penden; arden las púrpuras violentas
En los jubones; ciñen las cabezas triunfantes
Oro y rosas; sus ojos, ya lánguidos, ya ardientes,
Son dos carbunclos mágicos de fulgor sibilino,
Y en sus manos de ambiguos príncipes decadentes,
Relucen como gemas las uñas de oro fino.
Bellamente infernales,
Llenan el aire de hechiceros beneficios
Esos siete mancebos. Y son los siete Vicios,
Los siete poderosos pecados capitales.

Y los siete mancebos a las siete doncellas
Lanzan vivas miradas de amor. Las Tentaciones.
De sus liras melifluas arrancan vagos sones.
Las princesas prosiguen, adorables visiones
En su blancura de palomas y de estrellas.
