Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo En las verdeadas llanuras que rodean Maldonado se encuentran numerosas especies de aves. Hay muchas de una familia que por su estructura y sus costumbres se aproximan mucho a nuestro estornino; una de tales especies (Molothrus niger) tiene costumbres muy notables. A menudo pueden verse muchos de ellos a la vez posados en el lomo de un caballo o de una vaca; cuando lo están en un seto, limpiándose las plumas al sol, prueban alguna vez de cantar o más bien de silbar; el sonido que emiten es muy singular, se parece al ruido que produciría el aire al escaparse por un pequeño orificio bajo el agua, pero con bastante fuerza para dar lugar a un sonido agudo. Según Azara, ese pájaro, como el cuclillo, deposita sus huevos en el nido de otros pájaros. Los campesinos me han dicho muchas veces que existe verdaderamente un pájaro que tiene esa costumbre; mi auxiliar, persona muy cuidadosa, encontró un nido de gorrión de este país (Zonotrichia matutina) que contenía un huevo mayor que los otros y que asimismo tenía un color y una forma diferentes. En América del Norte existe otra especie de Molothrus (Molothrus pecoris), que también tiene la costumbre del cuclillo y que en todos sus aspectos se parece mucho a la especie del Plata, hasta en el insignificante pormenor de posarse sobre el lomo del ganado vacuno; no difiere más que en ser algo más pequeño y en que su plumaje y sus huevos tienen un matiz un poco diferente. Esta semejanza notable de forma y costumbres en las dos especies representativas que viven en los dos extremos de un gran continente presenta siempre un gran interés, aun cuando se encuentre con frecuencia. Mr. Swainson ha hecho notar con mucha razón⁽²⁷⁾ que a excepción del Molothrus pecoris, al que es conveniente añadir el Molothrus niger, los cuclillos son los únicos pájaros que puedan ser calificados realmente como parásitos, es decir, "que se adhieren, por decir así, a otro animal viviente, animal cuyo calor le sirve para que se desarrolle su cría, que alimenta a ésta durante su desarrollo y cuya muerte causaría la de su pollo". Es muy notable que algunas especies, pero no todas, del cuclillo y del Molothrus hayan adoptado esa extraña costumbre de propagación parásita, en tanto que en casi todas las demás difieren; el Molothrus, como nuestro estornino, es un pájaro eminentemente sociable, vive en las llanuras abiertas, sin tratar de disimularse ni de ocultarse; el cuclillo, al contrario, como todo el mundo sabe, es tímido en extremo; no frecuenta más que los matorrales más apartados y se alimenta de frutos y de orugas. Estos dos géneros tienen también una estructura muy diferente. Se han propuesto muchas teorías, llegándose hasta a invocar la frenología para explicar el origen de ese instinto tan curioso que mueve al cuclillo a depositar sus huevos en los nidos de otros pájaros. A mi parecer, sólo las observaciones de Prévost⁽²⁸⁾ han aportado algo de luz a ese problema. El cuclillo hembra, que, según la mayoría de los observadores, pone a lo menos cinco o seis huevos, debe, según Prévost, aparearse con el macho cada vez que ella ha puesto uno o dos huevos. Según eso, si la hembra estuviera obligada a incubar sus propios huevos, debería incubarlos todos a la vez y abandonaría durante tanto tiempo a los que primeramente hubiera puesto, que se pudrirían; o bien tendría que incubar cada huevo por separado, inmediatamente después de la puesta; pero, como el cuclillo permanece en nuestros países menos tiempo que ningún otro pájaro emigrante, la hembra no tendría verdaderamente tiempo de incubar sucesivamente todos sus huevos durante su estancia. Ese hecho, el de que el cuclillo se aparee muchas veces y la hembra ponga sus huevos a intervalos, parece explicar que ésta los abandona a los cuidados de sus padres postizos. Yo me hallo tanto más dispuesto a aceptar esta explicación porque, como podrá verse muy pronto, he llegado a adoptar de una manera independiente las mismas conclusiones respecto a los avestruces de América meridional, cuyas hembras son parásitas unas de otras, si puedo expresarme así; en efecto, cada hembra deposita huevos en los nidos de otras, y el avestruz macho se encarga de todos los cuidados de la incubación como los padres postizos en el caso del cuclillo.