Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo El campamento del general Rosas se encuentra muy cerca del río. Es un cuadro formado de carretas, de artillería, de chozas de paja, etc. No hay casi más que caballería, y opino que jamás se ha reunido un ejército que se pareciera más a una partida de bandoleros. Casi todos los hombres son de raza mestiza; casi todos tienen en las venas sangre española, negra, india. No sé por qué, pero los hombres de tal origen rara vez tienen buena catadura. Me presento en seguida al secretario del general para mostrarle mi pasaporte. Inmediatamente empieza a interrogarme de la manera más altanera y misteriosa. Afortunadamente llevo encima una carta de recomendación que me ha dado el Gobierno de Buenos Aires para el comandante de Patagones. Hacen llegar esa carta al general Rosas, que me envía un atentísimo mensaje, y el secretario vuelve a reunirse conmigo, pero esta vez muy cortés y muy amable. Vamos a aposentarnos al rancho, o choza, de un anciano español que había servido a las órdenes de Napoleón en la expedición a Rusia⁽³⁶⁾.