Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo He aquí una de ellas: él había ordenado, so pena de ser atado a la picota, que nadie fuera armado de su facón en domingo, ya que, en efecto, en ese día es cuando se bebe y se juega más, resultando de ello querellas que degeneran en batallas en las que el facón desempeña un importante papel y que terminan casi siempre con muertes. Un domingo, el gobernador fue a visitarle rodeado de gran pompa, y el general Rosas, en su apresuramiento por salir a recibirle, abandonó su casa llevando como de ordinario su facón a la cintura. Su intendente le tocó el brazo y le recordó la ley; volviéndose inmediatamente hacia el gobernador, el general le dijo que se hallaba desolado por tener que dejarle, pero que le era preciso hacerlo a fin de ir a que lo amarraran en la picota y que no volvería a ser el dueño de su casa hasta tanto que le pusieran en libertad. Algún tiempo después se convenció al intendente para que fuera a liberar a su jefe; pero apenas lo había hecho, cuando el general, volviéndose hacia él, le dijo: "Usted, a su vez, acaba de infringir la ley y va usted a ocupar mi sitio". Actos como este encantan a los gauchos, todos ellos extremadamente celosos de su igualdad y de su dignidad.