Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Aquí se encuentra en considerable número un pajarillo muy singular, el Tinochorus rumicivorus. Por sus costumbres, por su aspecto general, se parece a la codorniz y a la becada, por diferentes que sean entre sí estas dos aves. Los Tinochorus se encuentran en todos los lugares al sur de América meridional, allí donde hay llanuras estériles o pastos muy secos. Frecuentan por parejas o en pequeñas bandadas los más desolados lugares, donde cualquier otro ser apenas si podría vivir. Cuando cualquiera se aproxima a ellos, se agachan contra el suelo, donde entonces es muy difícil verles. Mientras buscan su alimento, andan muy lentamente, con las patas muy separadas. Se cubren de polvo en los caminos y en los lugares arenosos, y frecuentan determinados sitios en los que se les puede encontrar todos los días. Lo mismo que las perdices, vuelan por bandadas. Bajo todos estos conceptos, por su musculosa molleja adaptada a una alimentación vegetal, por su pico arqueado, por sus narices carnosas, por sus patas cortas y por la forma de su pie, el Tinochorus se parece mucho a la codorniz. Pero así que emprende el vuelo, su aspecto cambia por completo; sus largas y puntiagudas alas, tan diferentes de las gallináceas; su vuelo irregular, el grito plañidero que deja oír en el momento de partir, todo recuerda a la becada; tanto es así, que los cazadores que se encontraban a bordo del Beagle nunca la llamaban otra cosa que la "becada de pico corto". El esqueleto del Tinochorus prueba, en efecto, que es cercano aliado de la becada, o más bien de la familia de las zancudas.