Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Durante mi estancia en Bahía Blanca, mientras aguardaba al Beagle, la ciudad se hallaba continuamente febril por los rumores de batallas y de victorias entre las tropas de Rosas y los indios salvajes. Un día llegó la nueva de que un pequeño destacamento que formaba uno de los puestos establecidos en el camino de Buenos Aires había sido pasado a cuchillo por los indios. Al día siguiente llegaron del Colorado trescientos hombres a las órdenes del comandante Miranda. Esta columna estaba compuesta en gran parte de indios (mansos o sometidos) pertenecientes a la tribu del cacique Bernantio. Dichos hombres pasaron allí la noche. Imposible concebir nada más salvaje, más extraordinario que las escenas en su vivac. Unos bebían hasta que estaban borrachos perdidos; otros tragaban con delicia la sangre humeante de los bueyes que eran muertos para la cena; después se veían presa de náuseas, echaban lo que habían bebido y se les veía llenos de sangre y de suciedad.
Nam simul expletus dapibus, vinoque sepultus,
Cervicem inflexam posuit, jacuitque per antrum,
Inmensus, saniem eructans, ac frusta cruenta
Per somnum commixta mero.
