Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Más de una vez, mientras yo buscaba animales marinos, con mi cabeza a unos dos pies por encima de los peñascos de la costa, recibí en pleno rostro un chorro de agua acompañado de un ligero y discordante ruido. Al principio buscaba en vano de dónde me venía esa agua, después descubrí que era arrojada por un pulpo, y por muy oculto que estuviera él, en un agujero, ese chorro me hacía descubrirle. Este animal posee ciertamente el poder de lanzar agua, y estoy persuadido de que puede apuntar y dar con bastante acierto en un blanco elegido, modificando la dirección del tubo o del sifón que tiene en la parte inferior del cuerpo. Dichos animales arrastran con dificultad la cabeza, por lo cual les cuesta gran trabajo moverse cuando se les coloca sobre el suelo. Uno de ellos lo conservé algún tiempo en mi camarote y advertí que despedía una ligera fosforescencia en la oscuridad.
(16 de febrero)