Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo A la luz de la Luna nos ponemos en camino y a la salida del Sol llegamos al rÃo Tercero. También se denomina este rÃo Saladillo, y en verdad que merece este nombre, porque sus aguas son salobres. Permanezco en tal lugar la mayor parte del dÃa buscando osamentas fósiles. Además de un diente de Toxodon y de muchos huesos esparcidos, encuentro dos inmensos esqueletos que, situados uno cerca de otro, se destacan en relieve sobre el acantilado que bordea perpendicularmente el Paraná. Pero tales esqueletos se convierten en polvo asà que los toco y no puedo llevarme conmigo más que pequeños fragmentos de uno de los molares; esto basta sin embargo para probar que tales restos pertenecÃan a un mastodonte, probablemente de la misma especie que la que debió de poblar en gran número la Cordillera en el alto Perú. Los hombres que conducen mi canoa me dicen que desde hace mucho tiempo conocÃan la existencia de tales esqueletos, incluso se habÃan preguntado a menudo cómo pudieron llegar hasta allÃ, y como para todo hace falta una teorÃa, llegaron a la conclusión de que el mastodonte, como la vizcacha, era, en los pasados tiempos ¡un animal minador! Por la noche llevamos a cabo otra etapa y atravesamos el Monje, otro rÃo de agua salobre que contribuye al riego de las Pampas.
(2 de octubre)