Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo La existencia en América meridional de un caballo fósil, del mastodonte y quizá de un elefante⁽⁷⁴⁾ y de un rumiante con los cuernos huecos, descubierto por los señores Lund y Clausen en las cavernas de Brasil, constituye un hecho muy interesante desde el punto de vista de la distribución geográfica de los animales. Si actualmente dividiéramos América, no por el istmo de Panamá, sino por la parte meridional de México⁽⁷⁵⁾, por debajo del grado 20 de latitud norte, donde la gran llanura presenta un obstáculo a la emigración de las especies, modificando el clima y formando, con excepción de algunos valles y de una zona de tierras bajas en la costa, una barrera casi infranqueable, tendríamos las dos regiones de América que tan vivamente contrastan una con otra. Tan sólo algunas especies han conseguido franquear la barrera y pueden ser consideradas como emigrantes del sur; tales como el puma, la zarigüeya, el coatí y el pecarí. La América meridional posee muchos roedores particulares, una especie de monos, la llama, el pecarí, el tapir, la zarigüeya y sobre todo muchos géneros de desdentados, orden que comprende el perezoso, los hormigueros y los armadillos. La América septentrional posee asimismo numerosos roedores particulares (dejando aparte, entiéndase bien, algunas especies errantes), cuatro géneros de rumiantes de cuernos huecos (el toro, el carnero, la cabra y el antílope), grupo del que en América meridional no existe una sola especie. Antaño, durante el período en que vivían ya la mayor parte de las conchas que existen actualmente, América septentrional poseía, además de los rumiantes de cuernos huecos, el elefante, el mastodonte, el caballo y tres géneros de desdentados, es decir, el megaterio, el megalonix y el milodonte. Durante el mismo período poco más o menos, como lo prueban las conchas de Bahía Blanca, América meridional poseía, como acabamos de ver, un mastodonte, el caballo, un rumiante de cuernos huecos y los tres citados géneros de desdentados, además de otros muchos. De esto se deduce que América septentrional y América meridional poseían en común esos géneros en una época geológica reciente, y que se parecían entonces más que hoy por el carácter de sus habitantes terrestres. Cuanto más reflexiono acerca de este hecho, más interesante me parece. No conozco otro caso en que podamos indicar, por decirlo así, la época y el modo de dividirse una gran región en dos provincias zoológicas bien caracterizadas. El geólogo, recordando las inmensas oscilaciones de nivel que han afectado a la corteza terrestre durante los últimos períodos, no temerá indicar el alzamiento reciente de la llanura mejicana, o más bien el hundimiento reciente de las tierras del Archipiélago de las Indias occidentales, como causa de la separación zoológica actual de las dos Américas. El carácter sudamericano de los mamíferos⁽⁷⁶⁾ de las Indias occidentales parece indicar que ese archipiélago formaba parte antiguamente del continente meridional y que ha llegado a ser posteriormente el centro de un sistema de hundimiento.
