Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo ¡Qué delicioso día! Pero la palabra delicioso es demasiado débil para expresar los sentimientos de un naturalista que, por primera vez, va errante por una selva brasileña. La elegancia de las hierbas, la novedad de las plantas parásitas, la belleza de las flores, el deslumbrante verde de las hojas y, sobre todo, el vigor y el esplendor general de la vegetación, me llenan de admiración. Una extraña mezcla de ruido y de silencio reina en todos los lugares cubiertos de bosque. Los insectos producen tal ruido, que puede oírseles desde el navío que ha echado anclas a muchos cientos de metros de la costa; sin embargo, en el interior del bosque, parece reinar un silencio universal. Todo el que gusta de la historia natural experimenta en un día como aquel un placer, una alegría intensa que no puede esperar experimentar de nuevo.
Bosque brasileño.