Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Pasamos el día siguiente en la posta de Cufre. El cartero llega al atardecer. Traía un retraso de un día a causa de la crecida del río Rosario. Ese retraso, por otra parte, no trajo apenas consecuencias, porque aun cuando había atravesado la mayor parte de las ciudades principales de la Banda Oriental, no traía consigo más que dos cartas. Desde la casa en que vivo se disfruta de una hermosa vista: una extensa superficie verde, ondulada, y, aquí y allá, se divisa el río de la Plata. Por lo demás, no veo el país de la misma manera que a mi llegada a él. Recuerdo cuán llano me parecía entonces; pero ahora, después de haber galopado a través de las Pampas, me pregunto con sorpresa qué fue lo que me impulsó a llamarlo llano. El país presenta una serie de ondulaciones, quizá poco importantes en absoluto por sí mismas, pero que no dejan de ser verdaderas montañas si se las compara con las llanuras de Santa Fe. Esas desigualdades de terreno determinan la formación de un gran número de arroyuelos que dan lugar a la abundancia del césped y al admirable verde de éste.
(17 de noviembre)
