Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Llegamos a una estancia situada a orillas del Berquelo. Esta propiedad pertenece a un inglés muy hospitalario, para quien mi amigo señor Lumb me dio una carta de presentación. Permanezco allí tres días. Mi huésped me conduce a la Sierra de Pedro Flaco, situada 20 millas aguas arriba del río Negro y a orillas de éste. Una hierba excelente, aunque algo basta, cubre casi por completo el país, y, sin embargo, hay espacios de muchas leguas cuadradas de terreno donde no se encuentra una sola cabeza de ganado. La Banda Oriental podría alimentar a un número increíble de animales. En la actualidad, el número de pieles exportadas anualmente desde Montevideo asciende a 300.000; pero el consumo interior es muy considerable a causa del despilfarro de ellas en todas partes. Un estanciero me dice que a menudo debe enviar grandes rebaños de ganado a mucha distancia; con frecuencia caen los animales al suelo agotados de fatiga, y entonces hay que darles muerte para quitarles la piel. Jamás ha podido persuadir a sus gauchos a que aprovechen un cuarto de tales animales para su comida, ¡y es preciso cada noche dar muerte a otro para la cena! Mirado desde la Sierra, el río Negro ofrece un golpe de vista de lo más pintoresco que he podido ver en estas regiones.
Rebaño de vacuno cruzando el río